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Fuentes De Ideas Empresariales

En nuestro entorno podemos encontrar las tres principales fuentes que dan lugar a excelentes e innovadoras ideas de negocio y son las siguientes:

     a)   Detección de necesidades no cubiertas, sean o no los clientes potenciales conscientes de su existencia.

     b)   Aparición de nuevas formas alternativas de cubrir necesidades.

     c)    Aparición de nuevas necesidades, que generan oportunidades asimismo nuevas de negocio.

Para detectar estas necesidades es imprescindible mantener una actitud curiosa y vigilante hacia nuestro entorno, aunque pueden indicarse ciertos ámbitos preferentes hacia los que dirigir la atención. A modo de resumen pueden destacarse los siguientes:

1.- El contexto socioeconómico. Para ello es importante recopilar información, a través de los medios de comunicación o revistas especializadas, de la vida económica y social de nuestro entorno, así como de los cambios que se están operando en él. Ello nos va a permitir detectar posibles necesidades no satisfechas: problemas, demandas…que podrían constituir oportunidades para la creación de empresas. Los cambios en los niveles de renta familiar, educativos, en la forma de disfrutar del tiempo libre, sanitarios, percepciones de seguridad- inseguridad, etc. Constituyen dinámicas de la máxima importancia de cara a determinar oportunidades de negocio.
Así por ejemplo, diversos cambios sociales, culturales y económicos acaecidos en las últimas décadas han permitido el surgimiento de amplias oportunidades de negocio que han dado lugar, a su vez, a un gran número de iniciativas empresariales, en actividades como la atención y animación de ancianos, niños, inmigrantes, etc.

2.- El ámbito laboral. Múltiples ideas empresariales pueden surgir a partir de las experiencia laboral del promotor, ya que la misma constituye un privilegiado lugar de observación de necesidades técnicas, de información o de consumo no atendidas en la actualidad, bien respecto a los clientes de la organización en la que se desarrolla su actividad o bien respecto de las propias empresas competidoras en el sector.
En este sentido es bastante frecuente que un emprendedor, tras una experiencia laboral por cuenta ajena y aprovechando el conocimiento del entorno en el que se ha desarrollado su actividad, abandone dicha actividad laboral y se instale por su cuenta mediante la creación de su propio negocio.

3.- La vida cotidiana. La observación de nuestra vida diaria y las rutinas asociadas a ellas pueden ser también una fuente de ideas empresariales. Así nuestros momentos de ocio, nuestros desplazamientos al lugar de trabajo, el contacto con nuestra familia y amigos pueden constituir fuentes de observación que nos permitan detectar necesidades no atendidas.

4.- Reproducción de ideas preexistentes. Poner en marcha una actividad empresarial no implica necesariamente generar una idea. Desde la utilización de una franquicia hasta la simple imitación de la idea de una empresa exitosa y que se encuentra operando en un mercado cuya demanda aún no está cubierta, el emprendedor puede utilizar ideas de otros para, con adaptaciones o sin ellas poner en marcha su propia empresa.

5.- Los “hobbies”. En ocasiones las aficiones personales pueden constituir una fuente más productiva de ideas empresariales innovadoras que la propia actividad laboral, en la medida que tanto la vinculación afectiva como la información de la que dispone resultan muy abundantes, lo que le puede permitir detectar necesidades no cubiertas.

Dedicada a tu éxito,
Maylín Torres

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